Nadie  nace sabiendo ser papá o mamá, esa frase la escuchamos siempre que alguien acaba de tener un bebé. La sabiduría viene con el tiempo y la experiencia se va acumulando en el día a día.

Nadie nace sabiendo ser compañero de un perro, también aquí la sabiduría viene con el trato diario y la atención que le ponemos a nuestros perros. Aunque la verdad es un poco más complicado cuando se trata de animales, porque con los bebés, bueno, después de un tiempo se convierten en niños y se comunican, en muchos aspectos se simplifica ya que pueden decirnos qué sienten, qué necesitan, si les duele algo, dónde les duele, etc. 

Pero los perros no pueden hablarnos, nos dan pistas y nosotros debemos estar atentos a esas señales para brindarles todo lo que necesitan.

Ahora bien ¿Qué tanto conoces a tu perro? Vamos a averiguarlo.

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