Hola Amigos, soy Pancho!

Quiero compartirles esta historia de “Tula” una Shih Tzu que pasó 5 años perdida.

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En 2008. Namath, de 28 años, hija de la leyenda del fútbol Joe Namath, estaba en el patio trasero de la casa de su ex novio en Júpiter donde Tula, su Shih Tzu, jugaba.

Pero 10 minutos más tarde Tula desapareció.

Namath revisó en todas partes. Tocó todas las puertas de sus vecinos; incluso llamó a la Patrulla de Carreteras y  control de animales; hasta sus amigos buscaron por los canales en kayaks. Nada. Namath ofreció una recompensa de $2,000 dólares.

Después de 5 largos años, recibió una llamada un miércoles. La voz en el otro extremo era Michael Cecere, de 42 años, de San Petersburgo. Esa tarde estaba corriendo cerca de la calle 49 y la avenida 30, cuando el pequeño perro marrón encaminó delante de su coche. Recogió al perrito asustado y visitó a todos los vecinos, tratando de encontrar al dueño.

Cuando falló en la búsqueda, lo llevó a Animal Hospital ParkView para buscar si le hubieran podido colocar un chip de rastreo. Había un nombre pero seis números de teléfono que apenas se percibía. Luego se encontró el número del propietario en Facebook.

Al día siguiente se reunieron en Yeehaw Junction, a medio camino entre San Petersburgo y Júpiter.

Cuando Cecere entregó el perro a Namath juró que Tula reconoció a su antiguo propietario.

Los dos tenían tantas preguntas, siendo los más importantes: ¿Cómo Tula terminó a 322 kilómetros de su hogar?

Miranda, la esposa del Cecere, respondió que alrededor de un año después de Tula desapareció en Jupiter, Miranda vio perrito unos 20 kilómetros al sur, en una calle de West Palm Beach. Al perro le faltaban dientes, tenía yagas, y su pelo se caía en trozos.

-“Ella estaba casi muriendo”, dijo Miranda.

Miranda alimentó al perro con la mano y chorros de agua por la garganta con una jeringa. Estaba demasiado débil para beber. Ella nombró al perro Lulu.

Hace dos años, Miranda y su esposo se mudaron a San Petersburgo con sus dos hijos quienes dejaron la puerta abierta ocasionando que Lulu escapara. De inmediato colocó anuncios de “perro perdido” en Craigslist, y así fue como se enteró de Lulu es realmente Tula.

Como pueden ver, la plaquita fue vital para que ésta perrita volviera a casa.

Conoce la importancia de las plaquitas aquí

 

Un Abrazo

Pancho!

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