Los perros pueden ser los mejores amigos de los niños. Son mascotas fieles, activas y muy divertidas. Los niños encuentran en ellos a compañeros de juego incansables y siempre dispuestos a ser parte del equipo cuando se presenta un nuevo juego.

Pero un perro no es un juguete. Por eso es muy importante que los niños aprendan a tratarlos bien para evitar una situación que pueda poner nervioso al perro y lo haga reaccionar de forma negativa, creando una posible situación de riesgo fácilmente evitable si se tienen en cuenta estos tips:

 

1.Los perros no son de goma

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Los perros son muy pacientes y por eso algunos niños creen que al hacerles travesuras no los molestan. Enséñale al niño que tirar de las orejas o de la cola al perro puede hacerle daño.

También es importante que entiendan que no pueden usar al perro como si fuera un caballo, sobre todo si ya son niños más grandes. Aunque el perro sea grande no puede cargar con el peso del niño en su lomo.

 

2.Los peludos necesitan su espacio

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Los niños deben comprender que hay momentos en los que no se debe molestar al perro. Cuando es la hora de la comida o cuando descansa no se debe interrumpir al peludo, pues esto podría ponerlo nervioso y hacerlo reaccionar con un ladrido que podría asustar al niño.

Hay que explicar al niño que hay momentos para jugar con el perro y otros en los que es mejor dejarlo tranquilo. Igual que ellos tienen sus horas para comer, estudiar o dormir, el perro también tiene unas rutinas que deben respetarse.

 

3.Hay que cuidar a nuestras mascotas

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Para que los niños sean conscientes de que una mascota no es un objeto es conveniente que se le asignen unas responsabilidades relacionadas con su cuidado. Que salga contigo cuando sacas al perro a pasear es una buena forma de empezar a hacerle notar que somos responsables de que nuestras mascotas estén bien cuidadas siempre.

 

A medida que los niños crecen se les puede asignar otras tareas, como asegurarse de que el perro tiene agua limpia para beber, darle la comida o cepillarlo. Así el niño se volverá más responsable y ganará confianza y el perro percibirá en el niño a un amigo que lo cuida y está pendiente de él.

 

4.Los perros tienen su propio lenguaje

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Si el perro está inquieto, asustado o nervioso no es bueno que el niño lo busque para jugar. Para notar si es un buen momento para pasar tiempo con el perro el niño debe aprender a entender su lenguaje corporal.

 

Se debe mostrar al niño que si el perro adopta determinadas posturas defensivas es mejor no insistir en tocarlo o jugar con él. Es mejor esperar a que esté más calmado para poder acercarse a él sin correr ningún riesgo.

 

5.No todos los perros son iguales

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No todos los perros son incansables corredores con ganas de jugar. Hay perros más tranquilos, otros más mayores que necesitan descansar más y otros perros que son asustadizos y no les gusta que una persona extraña se acerque a ellos.

Los niños deben aprender que aunque tengan un amigo peludo en casa con el que pueden jugar sin problemas, deben ser cuidadosos cuando se acercan a otros perros. Deben pedir siempre permiso a sus dueños y en caso de que no estén cerca es mejor que respeten el espacio del animal.

 

Con estos sencillos tips, la convivencia de los niños con las mascotas será positiva y constructiva. Los peludos y los niños son una combinación perfecta para enseñar valores positivos y pasar grandes momentos de diversión en familia.

 

Agradecemos a nuestra colaboradora María José Madarnás, editora de Maternidad Fácil por este artículo.

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