Todos nos esforzamos por entrenar a nuestro peludo a portarse bien y ser bueno. Pero hay veces que su ternura o la falta de tiempo nos hace ignorar los pequeños detalles que lo pueden convertir en un perro inquieto e incluso grosero. Los siguientes son algunos de los comportamientos que los dueños de perros estimulan sin darse cuenta, junto con consejos para hacer que desaparezcan para siempre.

5. Ruega por comida
Es difícil resistirse a "los ojos tiernos de perrito" por que esa mirada parece decir "muero de hambre". Así que por supuesto nuestra reacción muy comúnmente es ceder y compartir lo que esta en nuestro plato de comida. Ya sea por cariño, amor, o lastima, esto para tu peludo es una forma fácil de conseguir lo que quiere. En lugar de compartir tu comida te recomendamos darle premios o un Juguete que lo mantenga ocupado mientras comes. Recuerda que es un bien para tu peludo, ya que algunas comidas de humano tóxicas para perro. La forma de detener este comportamiento es ignorarlo, puede llegar a volverse un reto ignorar su tierna carita, pero recuerda que es por su propio bien.

4. Jala la correa
Si tu peludo es un explorador, una correa es su peor obstáculo, impidiéndole su próxima aventura. Sin darse cuenta tu peludo esta aprendiendo que una tensión muscular es sinónimo de avanzar. El objetivo es enseñar a tu perro que jalar nunca funciona, y una correa sin tensión es sinónimo de avanzar. Un truco para mantenerlo cerca es ir dándole premios, entre mas lejos quiera estar, muéstrale un premio para que se acerque a tu lado. Si te peludo es muy activo es mas recomendable que use pechera, ya que si la correa esta amarrada de su collar es mas fácil que se lastime su cuello. Recuerda que existen correas extensibles que te pueden ayudar a hacer este ejercicio mucho mas fácil.

3. Exige con ladridos
Un perro que ladra y espera conseguir lo que quiere, ya sea su comida o una pelota que rodó bajo el sofá, es un perro mandón. Y si le das lo que está pidiendo, estas ayudando a que continúe su comportamiento agresivo. Este tipo de capricho tiende a funcionar por que el ladrido llega a ser tan aturdidor y solo queremos que se detenga. Para evitar este comportamiento, aunque suena muy difícil, debes de ignorar los ladridos y hacer lo opuesto a lo que te pide. Por ejemplo, si te ladra para que lances la pelota, solo déjala lentamente en el piso y regresa a hacer otras cosas, repite el ejercicio hasta que entienda que un ladrido no le va a conseguir nada. Recuerda que si el ladrido es excesivo te puedes ayudar a entrenarlo con anti ladridos, ya sean en forma de collar o para colgar en la pared.

2. Muerde
Los cachorros pasan por una etapa en la que mudan de dientes para abrir paso a sus dientes de adulto. Normalmente en esta etapa los perros quieren morder todo por ansiedad en su boca. Pero esta etapa termina a las pocas semanas. Sin embargo, a veces permitimos que continúen las mordidas y terminamos con un perro adulto que piensa que morder es algo aceptable. Puede ser que a tu peludo le guste jugar rudo o que pienses que sus mordidas “no duelen”. En cualquier caso, es un comportamiento que si existe algún cambio – un brazo lastimado, o un bebe en casa – puede llevar a un accidente. Te recomendamos juguetes para morder para que proyecte ahí su energía, en lugar de en tu piel. Para evitar el comportamiento debes de hacer un sonido cuando te muerda, por ejemplo “AY” y alejarte por unos segundos después de la mordida. Repite este ejercicio las veces necesarias para que tu peludo comience a relacionar la mordida con tu alejamiento y poco a poco vaya deteniendo este comportamiento.

1. Te salta encima
Al principio puede parecer muy tierno que llegues a tu casa y tu peludo te reciba brincándote encima, como dándote un abrazo. El error en nosotros es no poner un limite y responder a esta acción con caricias y risas. Lamentablemente al momento que algo cambie - ya sea que tu perro deje de ser un cachorro y se convierta en un adulto, si cambias a un trabajo que requiera el uso de ropa impecable todos los días, una lesión, o un nuevo bebé en la casa - de repente, el salto que que tu peludo piensa que es un acto de cariño, se puede conviertir en una molestia e incluso un peligro. Para detener este acto, simplemente deja de racionar con emoción a este comportamiento (no es tan fácil como suena). Espera quieto por un momento, ya que tu peludo se calme y tenga sus cuatro patitas en el suelo interactúa con él de manera normal. Si salta de nuevo, dale la espalda hasta que regrese sus patas al suelo, eventualmente, esto hará que tu perro empiece a ver un patrón y cambie su comportamiento.

 

¿Te gustó? Compártelo

Comentarios

comentarios